Una noche mirando las estrellas, aletargada
con el blanco cuerno de metal, la luna, espectáculo
perfecto,
regresaste a mi memoria
Tu piel nevada y suave como el algodón,
hundida en el mar de tus ojos,
y enredada en la catarata rubia de tu cabello
Te recordé como el cantor que no compone sin musa
siempre había creído, que a lo largo de tantos años,
los amores se van y quedan enterrados por completo
Hoy, mi dulce y adorado almíbar , reconozco que seguirás
siendo tan limpio y puro como el líquido
perlático de la consorte del toro.
Tu perfume inconfundible hoyará mi pecho
y nunca logrará marcharse.
perlático de la consorte del toro.
Tu perfume inconfundible hoyará mi pecho
y nunca logrará marcharse.
Autor:
Cele Donzell
Cele Donzell





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