Cuando descubres que los amigos no están completos y que no somos los mismos que éramos en la casa, la rabia abraza tu cuerpo, envuelve tu vida como un halo de ángel celestial, sientes despegar tus ladrillos y muros.
Maldices con la solemnidad del sacerdote precipitados acontecimientos, rechazas las nubes blancas que se insertaron en la mente de tus hermanos una tarde de abril, intentas lavar la cara del aire, coloreado de nicotina, quiebras los espejos para aislarte de tanta verdad, niegas todo por puro capricho, delatas al otro, al que vive escondido dentro de ti.
Adolorido, después de tantos vericuetos, entiendes que los acontecimientos son arrastrados como piedras, por las aguas de un río, a veces turbio o cristalino.
Autor:
Cele Donzell
Maldices con la solemnidad del sacerdote precipitados acontecimientos, rechazas las nubes blancas que se insertaron en la mente de tus hermanos una tarde de abril, intentas lavar la cara del aire, coloreado de nicotina, quiebras los espejos para aislarte de tanta verdad, niegas todo por puro capricho, delatas al otro, al que vive escondido dentro de ti.
Adolorido, después de tantos vericuetos, entiendes que los acontecimientos son arrastrados como piedras, por las aguas de un río, a veces turbio o cristalino.
Autor:
Cele Donzell


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